20.11.10

Experiencia Nº 35

Me distorsonia que aparezcas cada tanto a plantearme el dilema de qué hubiera pasado si tu y yo nos hubieramos besado alguna vez.

Tu debiste estar debatiéndote mucho tiempo. Yo tuve que perderte para entenderlo.

Espero que se te esté disolviendo poco a poco el concentrado de rencor.



[Paris, madrugada del 20 de noviembre de 2010...]

7.11.10

Experiencia Nº 34

Como en la vida real, a veces uno espera promesas que nunca podrán cumplirse. El matrimonio es uno de los compromisos más difíciles de satisfacer, es una promesa que a menudo pienso que no llegará para mí. 

Esta noche era mi boda, había una cita a la que aparecer y un compromiso mutuo por el que luchar. Pero el novio había desaparecido, nadie sabía donde estaba, ni siquiera yo. LLegó muy tarde con excusas que de poco servían.

Madonna era la madrina, llevaba dos horas vestida como una oscura condesa para llevarme elegantemente al altar. Mi vestido no llegó a salir de la bolsa de la tienda. 

Hasta Guillermo llegó antes al evento.

Todos mis amigos se pasaron la noche preocupados, llamándome y buscando al novio.

El novio llego tarde, muy tarde. 

No creo que hubiera boda.

[soñado en París la madrugada del 6 al 7 de noviembre...]

Experiencia Nº 33

No sé si por conflicto de intereses o por falta de comprensión has decidido ir a un concierto en vez de venirte conmigo al cine. Alegas que ya habías quedado antes con tus colegas, pero sabes que llevamos un tiempo sin vernos y que te echo de menos. Yo creía que tu también me echabas de menos a mi...

La sala del cine está repleta, es el estreno de la película. Los asientos no están numerados así es que busco un hueco por donde puedo y me siento al lado de un hombre extrangero moreno de unos cuarenta años. Empieza la película, todo está a oscuras. El señor de mi lado apoya su cuerpo sobre el reposabrazos que está más cerca mío, y a los pocos minutos escurre su brazo derecho hacia un lado posando su mano sobre mi muslo. Mi frustración y mi impotencia es inmediata, solo puedo reaccionar levantándome y yendome de la sala. Demonios, de verdad quería ver esa película, tanto como para ir sola porque tu no querías venir conmigo. Pero por culpa de un desgraciado cualquiera tengo que salirme de la proyección mientras tu te lo pasas bien en un concierto.

Por lo visto el cine y el pub están en el mismo edificio, así es que después de mi disgusto decido subir a la planta de arriba en busca del puto concierto, aunque no sé muy bien para que voy. Cuando me asomo por la puerta te veo de colegueo, estais un grupo de tios sin camiseta disfrutando a tope del momento, pavoneandoos delante de las tias, muy a lo Dorian Gray. Intento escrutar tu cara buscando algún signo de que te acuerdas de mi, de que piensas en mi, de que me echas de menos, de que me necesitas contigo, pero no lo encuentro... Así es que cojo la puerta y me voy con la desilusión más grande de este mundo.

[soñado en París la noche del 4 al 5 de noviembre, creo...]

5.11.10

Experiencia Nº 32

Y ahí estoy yo sentada en la arena de cara al mar, un día brumoso muy temprano por la mañana. Todavía no me explico como hemos terminado yo y un cadaver en el mismo lugar. Aunque quiera hacer caso omiso y prefiera mirar al horizonte en mi visión periferica sigue apareciendo esa forma humana tumbada en el suelo, así es que como no me queda más remedio, empiezo a divagar... Al principio creo que me estoy imaginando como ha sido su muerte, pero no es una imaginación, es una visión, no es un recuerdo, porque los recuerdos se refieren a hechos que se han vivido en primera persona, y yo no estaba cuando él murió, pero lo sé todo con pelos y señales, y lo puedo visualizar en mi mente. No es un recuerdo, es una visión, yo sé como ha muerto.

Yo estaba paseando por la playa cuando me encontré con el cadaver este, su padre lo ha dejado aquí solo después de "rescatarlo" porque habrá ido en busca de la policia o del forense. Hace horas ya era de día. Alonso iba en el coche con un amigo, creo que volvían de fiesta, no sé si estaban apostandose algo o simplemente iban borrachos, o ninguna de las dos cosas. Alonso iba de copiloto. Su amigo giró bruscamente el volante a la altura del puente que pasa justo por encima de la desembocadura del río, varios metros antes de entrar a la ciudad. El coche simplemente se precipitó sobre el agua, puedo verlo caer lentamente... Puedo verlo desde fuera, pero también puedo ver lo que ocurre dentro. Alonso piensa que podrá romper una ventana o abrir una puerta, pero después de sumergirse en el agua el coche se inunda inmediatamente. Así, sin más, no hay oportunidades para nada, simplemente todo se inunda y Alonso deja de respirar.

Su padre, que por casualidades de la vida conducía por la misma carretera unos metros más atrás, ve una matrícula conocida zambullirse en el mar. Para inmediatamente su coche y salta desde el puente tan rápido como sus nervios le permiten reaccionar. Bucea veinticinco metros bajo agua porque sabe que su hijo está allí. Lo ve morir a través de la ventanilla, sin poder hacer nada. El padre de Alonso se está quedando sin aire así es que sube a la superficie. Sabe que su hijo ya está muerto pero coge aire de nuevo para volver a intentarlo. Esta vez consigue abrir una puerta y sacar a su hijo. Pero ya estaba muerto, así es que mientras llora y el mar se le antoja injusto e impasible, nada y nada en busca de la playa, a unos diez o veinte kilómetros lejos del puente. Justo donde él salió del agua y acomodó el cadaver de su hijo es donde yo me encuentro. Visualizando una muerte, viendo pasar cada escena como si fuera una película.

Ya dentro del agua, antes de morir, Alonso miró descompuesto a su amigo con sus enormes ojos azules como diciéndole "Podemos hacer algo, ayúdame a abrir esta puerta", a lo que su amigo contestó con una leve negación de cabeza... Lo último que vio fue algo que se movía al otro lado de la ventanilla.

Alonso es el sobrino de mi madre en la vida real. Pero yo no sé por qué lo he matado en sueños.

[soñado en París, la noche del 3 al 4 de noviembre, creo...]