16.3.10

Estímulo Nº 2



De cómo un ratilla metió cinco kilos de azúcar en un tarro donde sólo cabe uno... (relacion con Experiencia Nº 28)

Experiencia Nº 28

 ¿Te acuerdas de aquella charla en el Open cuando todos creían que algo iba mal y que yo iba a hacerte daño?

Pues esta noche he estado en ese billar otra vez, y tú llevababas tu chaleco negro sobre tu camiseta básica blanca. Tú sólo sabías mi nombre, yo hacia tiempo que me había fijado en ti. No sé si jugabamos en la misma mesa o en mesas distintas, pero hubo un momento en el que todo se paró para mi, en el que sólo te veía a ti. Entonces andé hasta donde estabas tú inclinado sobre la mesa de billar, y cuando te incorporastes mis ojos brillantes te estaban esperando para acompañarme al decirte...

"Álvaro, te quiero"
 __________________________________________________________________________________


¡Violeta! ¿A que no sabes lo que he hecho? ¡He conseguido meter cinco kilos de azúcar en el tarro del azúcar!
¿Qué dices Juan? Deja de timarme que no estoy pa pegos...

¡Que no Violeta, en serio, te juro que los he metido! 

¬¬ que pesao...

En serio mira, que te lo voy a enseñar, ven a la cocina.

Yo no voy a ninguna parte, paso.

* entonces vas tú a la cocina y traes sonriéndo el bote de azucar lleno hasta arriba*

Juan, ese es el bote de siempre, lleno como siempre. *así es que pones el bote en mis manos, y cuando lo cojo con confianza casi se me escapa de las manos, pesa cinco veces lo que debería*

Parece que una vez más llevas razón...






[madrugada del 16 de marzo de 2010]

Experiencia Nº 27

El sol radiante de una mañana de primavera me despierta tumbada en el porche del patio común de mi casa. Hmmmm, el sol, cuánto tiempo sin que me acariciara la cara... 
¡Anda, mira! Justo a mi lado hay una pelota saltarina azul del tamaño de una naranja. De repente cae otra verde del cielo. ¿Hum? Y a los pocos segundos cae otra de color rojo, y luego otra naranja, y otra amarilla, y otras dos o tres azules, y una rosa; y dos verdes, una amarilla y otra naranja, y empiezan a botar y a repartirse por todo mi patio igual que en el spot de Sony Bravia cuando las pelotas cubrían las calles con montones de lunares de colores.
Entro corriendo en casa para enseñarle a mi madre lo que está ocurriendo.

(Estoy segura de que este sueño es una asociación entre la lluvia de huevos que me contaron  anoche Seci y Anselmo, el spot de las televisiones Bravia y el sol despertándome de verdad por la mañana... xD)
____________________________________________________________________________________


Vivo (no se por cuánto tiempo) en la habitación de algo parecido a una residencia junto con otra chica (que por lo visto es una gran amiga). Si abro la puerta de mi humilde morada voy a parar a otra habitación compartida, y así debo de pasar por unas cuantas hasta poder llegar al cuarto de baño y más adelante a la "calle", donde desde fuera el edificio en el que vivo parece una nave industrial prefabricada en medio de ningún sitio, porque realmente no sé lo que hay al rededor, sólo conozco el patio exterior con suelo de cemento delimitado por enormes puertas de chapa. A veces creo que vivo en una cárcel.

A ti, acabo de conocerte, pero ya te quedas todas las noches a dormir. Al principio era por gusto pero ahora se parece más a una necesidad, mi alma no se queda en paz si no te abrazo por las noches y me acurruco sobre tu pecho.
 
Hablamos, hablamos tanto que me cuentas que nunca has besado de verdad a otro chico. Yo, sorprendida y entusiasmada te incito a que lo hagas con el próximo chico que veas y que se fije en ti. Tu te muestras bastante reticente así es que la conversación se queda en el aire, pareces tener muy claras tus preferencias sexuales.

Esa misma tarde salgo a tomar el sol al patio de la "carcel", y al volver te encuentro en la habitación contigua a la mia comiendote la boca sulfuradamente con uno de los chicos que viven en la residencia. Vosotros no os inmutais cuando yo paso delante vuestra y me quedo mirandoos, teneis los ojos tan cerrados y estais tan concentrados el uno en el otro que dudo siquiera que oigaís más allá del chapoteo de vuestras lenguas.

Me voy a mi habitación  y pienso en lo que he visto, jamás había sentido tanta envidia al ver a dos personas besarse, a mi no me besas así aunque me desmuestres todos los días que me quieres. Porque yo sé que me quieres, sé que me tienes cariño, pero esa pasión... Esa pasión no es mía, ¿por qué?

Al cabo de un largo rato entras pletórico en mi habitación, yo te pregunto cómo ha sido, qué has sentido, si te ha gustado. Me dices sonríendo de oreja a oreja que ha estado bien, pero que no es para tanto, sólo una experiencia más. Yo finjo que me lo creo y te sonrío con supuesta aprobación.

Al día siguiente, al volver del patio te veo otra vez con ese chico. En la ducha, con la cortina descorrida, delante de todo el mundo. Interesante forma de quererse sin tapujos. No parais de reiros y de acariciaros, de restregaros el uno contra el otro, de frotaros, limaros y deshaceros de cada típico tópico impuesto por la sociedad a la práctica homosexual. De nuevo me voy a mi habitación, con un nudo en la garganta, y cada centimetro cúbico de mi ser se arrepiente de incitarte a probar cosas nuevas, de haberle regalado a otra persona mi propia felicidad.

Esa noche duermo sola, y tu duermes en la habitación de al lado, follas en la habitación de al lado. Os tocais, os tocais, os tocais. Os quereis, os quereis, os quereis.
Y yo no puedo dormir mientras os oigo gemir, y como no puedo dormir y además no me quieres pues hago lo único que se hacer en estas circunstancias: lloro. Lloro durante horas, las mismas horas que tu has estado ¿he dicho follando? haciendo el amor con otra persona. Lloro tanto que al final me quedo dormida...

A la mañana siguiente cuando vienes a verme finjo que todo va bien y te pregunto qué tal es acostarse con un chico. Le restas importancia, dices que no es para tanto, que tardas mucho más en correrte. Pero otra vez me lo has dicho con esa sonrisa de oreja a oreja...

Así es que van pasando los días, y te vas distanciando de mi, aunque todavía me dices que me quieres y yo todavía sigo fingiendo que no me importa. Pero has dejado de acariciarme, y pasas más tiempo con él que conmigo, y yo lloro todas las noches. Porque hay algo más grande y más fuerte que yo, algo que él si te puede dar, pero yo, no.






[madrugada del 13 de marzo de 2010]









4.3.10

Estímulo Nº 1





Maya Deren, "Meshes of the afternoon" (1943)
Cine experimental onírico-surrealista, o lo que es lo mismo: ida de pinza...

Experiencia Nº 26

Subo las escaleras por un hueco estrecho, la luz es incandescentemente amarilla. Sí, esa luz horrible de las bombillas que ya ni se venden, pero alumbra, alumbra un montón. Llevo un chaquetón rojo y el pelo largo otra vez. He venido a ver a alguien, pero no sé a quien. En el segundo piso agarro el pomo de una puerta, se gira sin resistencia, "¿Hay alguien?", pero al apartar totalmente la puerta y meter un pie en la casa una fuerza descomunal me empuja de un golpe por el rellano haciéndome chocar con la puerta del vecino de enfrente. Me quedo allí estamapada con todos los músculos en tensión, "¿Pero, qué coño?". Una voz me advierte desde el interior de la casa: "No vas a poder entrar, lleva aquí afincado no sé cuánto tiempo, no hay manera de deshacernos de él", a lo que yo contesto "Pero, ¿qué es? o ¿quién es?", "No lo sabemos, sólo sabemos que no está dispuesto a irse". Tengo el vello del cogote erizado y me tiemblan las piernas pero me coloco bien el abrigo y me dispongo a intentarlo de nuevo, pero antes de que pose mi mano sobre el pomo de la puerta ese jodido fantasma vuelve a empujarme con un estridente rugido lanzándome escaleras abajo. Esta visto que yo no puedo hacer nada... Julia, seguro que el fantasma sabe que es vulnerable. De repente me invaden el miedo y la desesperación, no puedo dejar a mi hermana sóla, estoy segura de que va a ir a buscarla.

Voy al hospital psiquiátrico donde está ingresada mi hermana y les digo a los encargados que voy a dormir esa noche con ella. Cuando se apagan las luces de los dormitorios ella ya está dormida, pero yo no, y efectivamente vuelvo a notar esa presencia detrás de la puerta, vuelvo a escuchar el aliento helado de la muerte y vuelve a escamárseme la piel del horror. Me quedo muy quieta bajo las sábanas, aprentándome sobre mi misma deseando que ese espantoso ser obvie sin querer la mente accesible de mi hermana. Pero se entreabre la puerta, se desliza debajo de mi cama y empieza a jugar con mis zapatillas. Respiro con prudencia, al menos ha pasado de Julia, pero ¿qué querrá de mi? Salto de la cama para plantarle cara pero el espíritu me escupe bramidos y se escapa dando un portazo. Corro a buscar a alguien de guardia y le cuento que hay un fantasma, el encargado me dice que no pueden hacer nada, que no utilizan ningún tipo de medio esotérico en estos casos. Vuelvo depeccionada a la habitación de Julia, pasaré toda la noche despierta si hace falta.

La presencia vuelve una y otra vez a jugar con mis zapatillas.
___________________________________________________________________________________


Vivo otra vez en la Fuensanta, en la calle Marcos Redondo, pero esta vez no es un piso de 70m2, sino una graaaan casa. Mamá me da algunas instrucciones antes de irse de viaje, me ha dejado comida y sábanas limpias en todas la camas, Seci, Harry y Nerea se van a quedar conmigo a vivir los días que ella esté fuera. Mamá coge su bolso, me da un beso y se va. Corro al salón de los árboles a decirles a los chicos que ya estamos solos. Cuando entro en el salón de los árboles (si, es un salón donde no se atisba el altísimo techo porque los árboles lo cubren con un manto espeso de hojas, el ambiente allí es tan húmedo como en el trópico) Seci está intentando seguir los pasos de Nerea que está buscando una especie de hada o algo así, y Harry está mucho más lejos buscando duendes también. Los tres se giran cuando me ven entrar, yo llevo ropa de calle, mientras que ellos parecen recien salidos de un cuento, sobre todo me deleita el vestido verde de Nerea, le cae sobre la piel como un beso en el cuello de una mujer, es hipnotizante. Cuando salgo de mi trance extasiante entiendo que no encajo allí ni con cola así es que les dejo tranquilos con la excusa de que he quedado para cenar con Judit (sí, la novia de Luciano).

Es de noche, mientras ceno con Judit me pregunto por qué con ella si puedo y con Luciano no. Ella me demuestra que le importo. Elegantemente me pide si Irene Askla puede quedarse en mi casa a dormir, el piso de Judit está lleno de amigos que han venido a un concierto de no sé quién y no hay camas suficientes. LLamo a Seci, Harry y Nerea y les pido opinión. Todo correcto, esta noche somos cinco en mi casa =)






[madrugada del 4 de marzo del 2010]