4.3.10

Estímulo Nº 1





Maya Deren, "Meshes of the afternoon" (1943)
Cine experimental onírico-surrealista, o lo que es lo mismo: ida de pinza...

Experiencia Nº 26

Subo las escaleras por un hueco estrecho, la luz es incandescentemente amarilla. Sí, esa luz horrible de las bombillas que ya ni se venden, pero alumbra, alumbra un montón. Llevo un chaquetón rojo y el pelo largo otra vez. He venido a ver a alguien, pero no sé a quien. En el segundo piso agarro el pomo de una puerta, se gira sin resistencia, "¿Hay alguien?", pero al apartar totalmente la puerta y meter un pie en la casa una fuerza descomunal me empuja de un golpe por el rellano haciéndome chocar con la puerta del vecino de enfrente. Me quedo allí estamapada con todos los músculos en tensión, "¿Pero, qué coño?". Una voz me advierte desde el interior de la casa: "No vas a poder entrar, lleva aquí afincado no sé cuánto tiempo, no hay manera de deshacernos de él", a lo que yo contesto "Pero, ¿qué es? o ¿quién es?", "No lo sabemos, sólo sabemos que no está dispuesto a irse". Tengo el vello del cogote erizado y me tiemblan las piernas pero me coloco bien el abrigo y me dispongo a intentarlo de nuevo, pero antes de que pose mi mano sobre el pomo de la puerta ese jodido fantasma vuelve a empujarme con un estridente rugido lanzándome escaleras abajo. Esta visto que yo no puedo hacer nada... Julia, seguro que el fantasma sabe que es vulnerable. De repente me invaden el miedo y la desesperación, no puedo dejar a mi hermana sóla, estoy segura de que va a ir a buscarla.

Voy al hospital psiquiátrico donde está ingresada mi hermana y les digo a los encargados que voy a dormir esa noche con ella. Cuando se apagan las luces de los dormitorios ella ya está dormida, pero yo no, y efectivamente vuelvo a notar esa presencia detrás de la puerta, vuelvo a escuchar el aliento helado de la muerte y vuelve a escamárseme la piel del horror. Me quedo muy quieta bajo las sábanas, aprentándome sobre mi misma deseando que ese espantoso ser obvie sin querer la mente accesible de mi hermana. Pero se entreabre la puerta, se desliza debajo de mi cama y empieza a jugar con mis zapatillas. Respiro con prudencia, al menos ha pasado de Julia, pero ¿qué querrá de mi? Salto de la cama para plantarle cara pero el espíritu me escupe bramidos y se escapa dando un portazo. Corro a buscar a alguien de guardia y le cuento que hay un fantasma, el encargado me dice que no pueden hacer nada, que no utilizan ningún tipo de medio esotérico en estos casos. Vuelvo depeccionada a la habitación de Julia, pasaré toda la noche despierta si hace falta.

La presencia vuelve una y otra vez a jugar con mis zapatillas.
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Vivo otra vez en la Fuensanta, en la calle Marcos Redondo, pero esta vez no es un piso de 70m2, sino una graaaan casa. Mamá me da algunas instrucciones antes de irse de viaje, me ha dejado comida y sábanas limpias en todas la camas, Seci, Harry y Nerea se van a quedar conmigo a vivir los días que ella esté fuera. Mamá coge su bolso, me da un beso y se va. Corro al salón de los árboles a decirles a los chicos que ya estamos solos. Cuando entro en el salón de los árboles (si, es un salón donde no se atisba el altísimo techo porque los árboles lo cubren con un manto espeso de hojas, el ambiente allí es tan húmedo como en el trópico) Seci está intentando seguir los pasos de Nerea que está buscando una especie de hada o algo así, y Harry está mucho más lejos buscando duendes también. Los tres se giran cuando me ven entrar, yo llevo ropa de calle, mientras que ellos parecen recien salidos de un cuento, sobre todo me deleita el vestido verde de Nerea, le cae sobre la piel como un beso en el cuello de una mujer, es hipnotizante. Cuando salgo de mi trance extasiante entiendo que no encajo allí ni con cola así es que les dejo tranquilos con la excusa de que he quedado para cenar con Judit (sí, la novia de Luciano).

Es de noche, mientras ceno con Judit me pregunto por qué con ella si puedo y con Luciano no. Ella me demuestra que le importo. Elegantemente me pide si Irene Askla puede quedarse en mi casa a dormir, el piso de Judit está lleno de amigos que han venido a un concierto de no sé quién y no hay camas suficientes. LLamo a Seci, Harry y Nerea y les pido opinión. Todo correcto, esta noche somos cinco en mi casa =)






[madrugada del 4 de marzo del 2010]

3.2.10

Experiencia Nº 25

Pero, ¿qué os habeis creído? Iros todos fuera de mi casa y dejad en paz a Julia.

(Voy a dormir con ella para que se tranquilice...)





[madrugada del 3 de febrero del 2010]

2.2.10

Experiencia Nº 24

Juanito, Victor, Nati y yo estamos mirando zapatillas en una tienda enorme de chinos. Yo quiero unas cómodas para llevármelas a París pero son todas horrorosas. Hablando con Nati, me cuenta que ella puede transformarse en rana. Yo me río pero ella me lo demuestra convirtiendose en un bicho verde pálido, lánguido y flaquito como ella.

"Ey, que guay, estas super suavita, tienes la piel chachi" *_*

"¿Ves?" - me dice mirándome con esos enormes ojos verdes suyos. De repente aparecen un grupo de ranas macho entrando por la puerta de la tienda de chinos.

"Rápido Nati, transfórmate otra vez o van a empezar a acosarte esos ranoncios desgraciaos" ¬¬
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Estamos todos en la tetería de los Baños Árabes, bueno, no es exactamente igual a como yo la conozco pero yo sé que estamos allí. Está petada de gente que no para de ir y venir de un sitio para otro. Yo pido un batido de uvas en la cocina pero me dicen que no pueden mezclar las uvas con la leche, así es que me pondrán un batido de leche por un lado y un zumo de uva por otro. 

Me tiro un buen rato deambulando por allí esperando mi pedido, no hablo con nadie, no quiero, todo el mundo va a su rollo y no me siento nada ambientada...
 
Después de mucho rato y harta de esperar subo a la cocina a ver que pasa con lo mio. Cuando llego resulta que han cerrado y los camareros están tomándose unas copas en el balcón.Cojo a la primera camararea que veo y me quejo de lo que ha pasado, me dice que ya no tiene remedio porque la cocina está cerrada pero que si quiero me da dos botellitas de alcohol. Le digo que no quiero alcohol, que quiero mi batido de leche y mi zumo de uva. Ella intenta conformarme otra vez sacándome una botella de alcohol de mayor graduación. Yo me doy cuenta de que no me entiende y me voy enfadada.

Haciendo el camino de la cocina a donde están mis amigos decido que me voy a ir de allí, pero cuando llego al salón comunitario están todos liandose con todos. Oh, Dios, otra vez no... Esto es igual que el día del Velouria... Busco a Seci con la mirada, no le encuentro. Mejor me largo de aquí antes de ver algo que no quiero ver. Mientras cojo mis cosas alguien me agarra de la mano.

"Ah, eres tu..." -mierda, me ha pillado yéndome sin despedirme.

"Ven" -y sin soltarme de la mano me hace subir con él por las escaleras.

30.1.10

Experiencia Nº 23

Esta noche toda tu sexualidad seguía siendo mía.








[madrugada del 30 de enero de 2010...]

29.1.10

Experiencia Nº 22

Voy a la consulta del especialista por un dolor leve pero continuo en el vientre. Hay aparatos por todas partes, el médico me coloca una especie de pantalla por debajo de la cintura, me recuerda a unas gafas gigantes de visión térmica o algo así. La pantalla ocupa todo mi vientre, todos mis muslos y llega casi hasta los pies. No sé para que hace falta mirar mis piernas, si yo ya sé que el problema no está ahí.

El médico me da una noticia que pondría a cualquiera los pelos de punta y le haría replantearse su vida entera de camino a casa, pero a mi parece preocuparme bien poco así es que respondo con un simple "vale".

Estoy en el salón de mi casa viendo la tele con mi madre cuando llaman a la puerta. Cuando abro me encuentro a mi Raulete, a Luciano (¿qué hace Luciano aquí?), a Paula (¿Paula?) y a otro chico que no recuerdo quién es plantados en mi puerta con aire compasivo y cara de preocupación.

Yo - ¿Qué haceis aquí?
Paula - Hemos venido a verte, ¿estás bien?

Luciano tiene el aspecto más culpable que he visto en la vida, me mira como si estuviera dispuesto a sacrificarse entero, a arrancarse la piel a tiras para que yo entienda cuanto se arrepiente.

Yo - Bueno, entrad, no os quedeis ahí.

Entran los cuatro y se reparten por las sillas y sofás de mi salón. Raúl toma la iniciativa.

Raúl - Sabemos lo que te pasa y hemos venido a decirte que estamos contigo, que no estas sola, que nos tienes para lo que quieras y que vamos a hacer que saborees cada minuto al máximo. 

Yo empiezo a entender de que va la historia y me remuevo en mi asiento. Mi madre todavía no sabe nada, la miro de reojo y la veo muy quieta y muy seria pendiente de nuestra conversación...

Raúl - Un cáncer es una cosa muy seria. Jamás nos lo hubiéramos imaginado.

Es entonces cuando cobro verdadera conciencia del asunto.

Yo - Yo no me voy a morir.
Raúl - Eso... no lo sabemos...

Miro a mi madre, tiene una expresión inexcrutrable. Miro a los demás, Luciano parece que va a vomitar o algo así mientras Raúl, Paula y "el otro" me miran fijamente.


[madrugada del 29 de enero de 2010]

28.1.10

Experiencia Nº 21

TÚ y YO,
en un escenario enorme y frío, lleno de grietas, de suciedad, de agujeros que dejan ver la estructura, color gris muerto, pero extrañamente acogedor, transitado de emociones, palpitante de tí y de mí que nos miramos a varios metros de distancia.


Los dos sabemos exactamente lo que tenemos que hacer, no como en los guiones, sino más bien como si fuera capricho de un algo mucho más poderoso y más grande que nosotros. 


En este baile no habrá besos tiernos, ni palabras preciosas, ni tu mirada buscando ese no se qué que dices que tengo.


En este punto me hago consciente de que esto es un sueño, pero me agito en la cama deseosa de ver qué es lo que viene ahora...


Entonces me siento en una silla cualquiera que había detrás de mi, mirando hacia ti. Tu te acercas, y me colocas lentamente un pañuelo negro que me tapa los ojos. El simple roce del raso ya me pone nerviosa. Pero esta vez tu eres el artista, así es que tu marcas los pasos, y aunque sabes que me turbas no cambias ni un ápice la constante de tus movimientos. Terminas lo que has venido a hacer y vuelves a tu sitio.


En este sueño yo soy primera y tercera persona a la vez. Puedo sentir las partículas en mi carne y el aire detrás del pañuelo negro, y puedo salirme de ahí y mirar desde una posición inmaterial lo que estás haciendo.


Tu también te sientas, coges tu guitarra, y empiezas a arrancar leves notas con ella. 

Con el primer estímulo acustico se me eriza el vello del cuello y estiro la espalda.



Tu conformas los sonidos a mi reacción. Accedes a mis sentidos sin pedir permiso, pero con elegancia, con respeto, como cuando se hace el amor.


Cuando me voy acustumbrando te atreves con ritmos mas fuertes y apasionados. Me distorsionas la respiración, me repiqueteas en las rodillas, atas tus notas a los cimientos de mi cuerpo como si fueran dos árboles que crecen bebiendo del mismo jarrón. Si tu balanceas los acordes yo me siento colgar de un hilo, si tu tiras de las cuerdas, yo voy contigo, si las presionas suave o fuerte, yo, gimo.


Y tu regalo, como toda obra del hombre y de Dios, tiene un maravilloso climax, un momento único e irrepetible, un singular producto espontáneo de la improvisación donde tú te dejas te llevar igual que yo, donde tus manos acarician magistralmente los pulsos de la música que ahora son mis nervios, donde nos encontramos y nos entendemos. Y se me sale el corazón del pecho, y me aprietan los músculos de los dedos, y se me escapa un suspiro entre las piernas, hasta el final.


Me despierto en mitad de la noche ferviente, atacada, nerviosa, sorprendida y... ¿mojada? Uff.. creo que me has tocado el chackra uno.Bueno, y el dos, y el tres, el siete, el seis y todos los demás. Como cansan los complots suprasensoriales del universo.
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Nubes y borrones.


Álvaro, sigo contigo, pero en un contexto totalmente diferente. Venimos de hacer algo. Nos quedamos sin decirnos algo por vergënza o que sé yo. Voy en busca de mi coche sin decirte nada, cuando acuerdo ya no estás. Mierda, iba a decirte que te llevaba a tu casa, sé que está lejos. Me monto, arranco y conduzco despacio por si te veo y puedo decirte que te montes de un salto, pero nada.... Como no te encuentro sigo mi camino. El coche va muy lento, casi tengo que empujarlo yo, parece de juguete. O eso, o se ha quedado sin batería. Al girar por un paso de peatones me encuentro a Teo esperando para pasar. Le miro y paso de largo. El coche sigue sin ir bien, así ni te voy a encontrar ni voy a llegar mi a casa en años. Aparco donde pillo, ya le diré a mi madre que venga a recoger este cacharro. Mientras ando en dirección al barrio te llamo al móvil para ver si puedo alcanzarte y acompañarte, la primera vez no me lo coges pero a la segunda lo coge tu madre.
"¿Si?"
"¿Eres la madre de Seci?"
"Si, tu eres Violeta ¿no? Se ha dejado el móvil en casa."
"Vaya... Bueno, ¿puedes decirle que he llamado?"
"Hmmm, si, claro, ¿necesitas algo?"
"No, no es nada, ya debe de estar yendo para casa así es que hablaré con él luego por messenger."
"Está bien. Cuídate."
"Igualmente, hasta luego."






[madrugada del 28 de enero de 2010]

Experiencia Nº 20

Estamos reunidos una mezcla de alumnos de mi colegio de primaria, del instituto y de la uni, pero NO vamos a empezar la cena sin Luis Casablanca.


Mientras esperamos rebusco entre mis cosas y me doy cuenta de que he olvidado el papel de foto en el laboratorio. Mierda, era de formato grande, el más caro que había. Me levanto de la mesa, salgo del comedor del restaurante y emprendo mi campaña en busca del papel fotográfico. Cruzo senderos y un bosque hasta llegar a lo que parece ser mi facultad, sólo que el edificio es antiguo y aristocrático. La puerta sigue abierta, menos mal. Entro y palpo entre las ampliadoras hasta que encuento mi bolsa con mis papeles y mis utensilios de alquimista de imágenes, no me puedo creer que siga todo aquí con la cantidad de amigos de lo ajeno que hay por el mundo...


En fin, con las mismas hago el camino inverso. Espero que no hayan empezado a cenar sin mi.


Cuando llego de nuevo a la sala de los comensales todavía no ha llegado Luis Casablanca así es que me pongo a charlar con Samuel, el amor de mi infancia. La última vez que le vi en persona era más feo, pero el Samuel con el que yo hablo está en su mejor etapa. Me deleita sobremanera mirarle.

Al fin llega en bicicleta el elemento cohesionador que nos faltaba y empezamos a comer.



[madrugada del 27 de enero de 2010]

23.1.10

Experiencia Nº 19

Historia de Guillermo

Historia de Victor


Historia de Harry

Historia de Seci
Seci me da la mitad de la cáscara de una nuéz. "Esto es para ti, para que siempre, siempre me lleves contigo =)" 

Historia de la chica del erizo en los vestuarios
 

Historia de Nati, Juan y la experiencia lésbica
Hay una chica de pelo liso castaño, con una cara preciosa y una piel blaaaaaaanca y suave como los melocotones. No sé quién es ni cómo se llama, pero esta noche va a dormir conmigo y a mi parece que hace tiempo que me gusta... Juan y Nati van a la habitación del frente para acostarse pero dejan la puerta encajada. Yo y mi chica hacemos lo mismo. Cuando me estoy arropando oigo una vocecilla al otro lado del pasillo "¿Te estas divirtieeeeeeendo Violetaaaaaa?". Me giro para mirar a mi compañera de lecho y le digo que lo siento, que Nati es así de entrometida y que no quiero que duerma incomoda esta noche. La chica me responde con una sonrisa fría, paciente, pero retante al mismo tiempo. Creo que me está provocando... "¿De qué tienes miedo?", me pregunta... "Es que... siempre me he preguntado si sería capaz de satisfacer a una mujer. Yo pienso en las cosas que me gustan a mi, y posiblemente sería eso lo que le haría a una chica, pero me preocupa no estar a la altura", le respondo. "¿Y por qué no pruebas conmigo?". Su tono sigue siendo frío, creo que me dice esto porque se aburre y punto. Pero por equilibrio divino yo estoy comoda y ella también, yo quiero complacer a su cuerpo y ella quiere dejarse hacer, así es que nos besamos, tranquilamente, con distancia. Ella empieza a desnudarse y mientras me va dejando que la acaricie, es tan suave... Ella me va guiando por los caminos que más le placen, y juraría que quiere que me agache... Así lo hago. Mientras me escondo despacito entre sus muslos investigo su expresión, para estar segura de si lo que hago le gusta o no. Me comporto de forma tranquila y delicada con la lengua, pero pone mala cara así es que me esfuerzo en hacer más presión y acelerar el ritmo. Parece que eso si le gusta más porque creo que se está volviendo loca, no deja de agarrar y arañar las sábanas blancas, y cada vez gime y gime más. La forma de terminar es lo que más me sorprende, nunca había visto nada igual. Bueno, parece que al final no lo hice tan mal...








[madrugada del 23 de enero de 2010]

19.1.10

Experiencia Nº 18

-YOGURT-
de diez euros
de la yogurtería de la Plaza de las Batallas
después de una buena exposición.
De base
con nutella
con strachiatella
con avellanas
y con crunckchies
-MÁS YOGURT-
Entremedias
con sirope de fresas
con nubes
con lentejitas de chocolate
-y más YOGURT-
coronado
con caramelo!
con avellanas!
con cuatro mini-oreos!
y con cuatro trocitos de kit-kat!
En total,
dos
trocitos
de
cada
cosa
para
cada
uno...




=)






[madrugada del 19 de enero de 2010]

18.1.10

Experiencia Nº 17

Hoy no hay nada que me apetezca más que sentirte a través del agua caliente
35º son perfectos para besarnos mientras nos aguantamos la respiración
Así es que deja de dar vueltas y métete de una vez, 
que quiero tocarte y morderte cuando nadie nos ve...
No sabes como me calienta que te salga humo de la piel =D~
[madrugada del 18 de enero de 2010]

14.1.10

Experiencia Nº 16

Estoy en un lugar llenísimo de gente que conozco, por el jaleo podría ser la antesala de un concierto, un macrobotellón o algo por el estilo. Cubata en mano me muevo de aquí para allá riendome e intercambiando impresiones. Entre la marabunta aparece un hombre inquieto que busca a alguien con desesperación.


"¡Ostias! ¡Mi padre!"


Empiezo a escurrirme entre la gente para alejarme lo más posible de su radio de acción, me está buscando a mi. Pienso que si no me encuentra se irá pronto... Él se sigue moviendo, y yo me sigo escaqueando. Su voluntad parece inamovible y su mirada inexcrutable, empieza a darme miedo, mucho miedo, y entiendo que el asunto es más grave de lo que me había imaginado en un principio. Dejo de moverme y me agacho para intentar esconderme. Saco mi móvil del bolsillo. LLamo a mi madre. Un tono, dos tonos, tres... cuatro... cinco... "Vamos mamá...". Intento llamarla otra vez, y otra, y otra, pero no lo coge. Mi padre se está acercando y yo intento moverme en cuclillas para perderme entre las piernas de la gente. Nadie parece darse cuenta de nada... Marco el número de casa. Un tono, dos tonos... Alguien me levanta violetamente de un brazo.


"Vas a venir conmigo"
"No"
"Vas a venir conmigo o a alguien le va a pasar algo muy malo"
"No"
"Esto no es un juego y tú no tienes poder de decisión"


Agacho la cabeza y sigo a mi padre sin oponer resistencia. Entramos en su coche, no sé a dónde me lleva. Tengo mucho mucho miedo, me tiemblan las piernas y no se me ocurre qué hacer. Para el coche a mitad de la calle Virgen Milagrosa de la Fuensanta. Aprovecho para abrir la puerta y salir rápidamente del vehículo. Es de noche, mierda, que tarde. Justo en frente de mi hay una cabina de teléfono. Busco monedas en mis bolsillos, no tengo bastantes... Por una razón que no entiendo mi padre no se ha bajado a buscarme, en vez de eso abre la ventanilla del conductor y tira algunos euros al suelo. Los cojo rápidamente y vuelvo a centrar mi atención en llamar a mi madre desde la cabina. Introduzco con prisa algunas monedas, marco atropelladamente. Veo como mi padre acelera de golpe y se va. Sostengo el auricular con fuerza, un tono... dos tonos... tres tonos... cuatro tonos... Cuelgo y vuelvo a marcar. Un tono, dos tonos... tres tonos... Está claro que algo no funciona, empiezo a ponerme muy muy neviosa. ¿Por qué mamá no lo coge? ¡Debería de cogerlo, es hora de estar en casa! Pruebo con su móvil, y luego a casa, y luego otra  vez a su móvil, y otra vez a casa. ¡Joder, se me están acabando las monedas! ¿Qué coño pasa? Se me forma un nudo enorme en la garganta, dejo que el auricular se escurra de frustración por mi cuello... Me estoy rindiendo...


Miro el espacio vacío donde había estado estacionado el coche de mi padre hace un momento, delante hay un coche aparcado. Un momento... ¡Ese es mi coche! ¡Es el coche de mi madre! Me olvido de la cabina y me rebusco corriendo por si tengo las llaves. Al dar dos zancadas hacia mi coche se enciende un foco blanco y me paro en seco. Parece un proyector... La luz se vuelve rápidamente de color rojo, enfoca una ventana de un tercer o cuarto piso de un par de bloques más allá. Parpadea parpadea parpadea y ¡se va!


¡Mamá! Mamá debe estar allí. No entiendo nada... ¿Qué clase de trampa es esta?¿Qué quiere mi padre de mi?¿Qué es lo que tengo que hacer?¿Qué le ha hecho a mamá?


Me caigo al suelo con la cabeza gacha, curvo la espalda y me abrazo a mi misma para empezar a llorar. En la oscuridad alguien me arrastra con prisa pero con suavidad detrás de unos arbustos para que no nos vea nadie.


"Ven, tu madre está allí secuestrada"
"¿Seci?"


Ha debido de ver como salía con mi padre de la fiesta...


"¿Qué sabes tu de?"


Pero él no me deja terminar y pone su mano sobre mi frente. Empiezan a sucederse imagenes de color rojo horribles, HORRIBLES en mi cabeza. Mamá...


"Menos mal que has venido..."
"¡Vamos!" - Seci tira de mi mano para salir de nuestro escondite.




[madrugada del 14 de enero de 2010...]

13.1.10

Experiencia Nº 15

Me martiriza estar aquí de nuevo y me taladra volver a la monotonía. Yo sólo quiero volver a estar contigo, contigo, CONTIGO.... y que me abraces por detrás cuando dormimos.


Como ya no estás vagabundeo por la casa arrastrando los pies, abro el frigorífico con apatía... ¡Y encuentro la prueba de que no, no me lo he inventado, de que no eras un sueño, de que has estado aquí! De que me has cuidado... Sonrío.


Gracias por los yogures de sabor a frutas tropicales, por los petit-suisses, por las barritas de... ¿chocolate mojadas en bechamel?, por el batiburrillo de sopas y salsas, ¡por el bizcocho de chocolate!, por las revistas porno y por tus fotos escondidas aún más porno...


[madrugada del 13 de enero de 2010]

11.1.10

Experiencia Nº 12


Harry, Javi y yo charlamos apoyados en una cancela a la sombra de un chaparro. Es verano, cerca del mediodía, y hace un sol de justicia.

Viole: “Tío, a mi este pueblo de me raya, tiene un aura rara…”

Harry: “Si, es embriagador.”

Javi: “A mi me pone cachondo.”

Acto seguido salen alrededor de cinco hombres y una mujer rubia y pechugona del único bar que hay en el pueblo. Y allí mismo, en mitad de algo que se parece a una plaza y escondidos malamente entre dos coches que hay aparcados… empiezan a follar como animales. Primero desnudan salvajemente a la mujer y luego se lamen, chupan, huelen, tocan y se masturban entre todos ellos.

Viole: “Pero… ¿qué coño?” Harry, quédate aquí. Javi, ven, vamos a ver que pasa con la gente de este pueblo, que me pongo burra sólo de verlos. Que barbaridad, ¿pero tu has visto como se follan? Joder…”

Javi y yo vamos al bar de la plaza, que también sirve de supermercado, panadería y tienda de chuches. Al entrar juntos la dueña me sonríe con perspicacia. Javi se va a su bola a curiosear por ahí. Yo me acerco gatunamente cual drogadicta  y le pregunto a la mujer qué es lo que vende para que la gente se entregue tan cómodamente al placer de la lujuría. Ella me enseña unos trozos de setas que tiene en un mostrador y me pregunta si quiero alguna mientras me mira con evidente interés. Le compró dos y salgo con Javi del bar.

Viole: “No le digas nada a Harry”. – Y le doy uno de los trozos de setas…

[ya es 7 de enero de 2010]

9.1.10

Sueño C

Acudo a Victor para contarle mis problemas vitales y él me dice que para arreglarlo tendré que confiar en él sin titubear. Así que me mete bajo una especie de colchón hecho de antimateria donde están todos los aspectos de la realidad. Bajo el colchón aprendo a moverme por todos los flujos de la realidad, a compenetrarme con todo y a fundirme en la totalidad del universo con sensaciones de placentero calor. Sin embargo, en todo este rebujo de cosas, todo resulta confuso y a veces tengo miedo de perderme en esta masa de inexistencia.