Estoy en un lugar llenísimo de gente que conozco, por el jaleo podría ser la antesala de un concierto, un macrobotellón o algo por el estilo. Cubata en mano me muevo de aquí para allá riendome e intercambiando impresiones. Entre la marabunta aparece un hombre inquieto que busca a alguien con desesperación.
"¡Ostias! ¡Mi padre!"
Empiezo a escurrirme entre la gente para alejarme lo más posible de su radio de acción, me está buscando a mi. Pienso que si no me encuentra se irá pronto... Él se sigue moviendo, y yo me sigo escaqueando. Su voluntad parece inamovible y su mirada inexcrutable, empieza a darme miedo, mucho miedo, y entiendo que el asunto es más grave de lo que me había imaginado en un principio. Dejo de moverme y me agacho para intentar esconderme. Saco mi móvil del bolsillo. LLamo a mi madre. Un tono, dos tonos, tres... cuatro... cinco... "Vamos mamá...". Intento llamarla otra vez, y otra, y otra, pero no lo coge. Mi padre se está acercando y yo intento moverme en cuclillas para perderme entre las piernas de la gente. Nadie parece darse cuenta de nada... Marco el número de casa. Un tono, dos tonos... Alguien me levanta violetamente de un brazo.
"Vas a venir conmigo"
"No"
"Vas a venir conmigo o a alguien le va a pasar algo muy malo"
"No"
"Esto no es un juego y tú no tienes poder de decisión"
Agacho la cabeza y sigo a mi padre sin oponer resistencia. Entramos en su coche, no sé a dónde me lleva. Tengo mucho mucho miedo, me tiemblan las piernas y no se me ocurre qué hacer. Para el coche a mitad de la calle Virgen Milagrosa de la Fuensanta. Aprovecho para abrir la puerta y salir rápidamente del vehículo. Es de noche, mierda, que tarde. Justo en frente de mi hay una cabina de teléfono. Busco monedas en mis bolsillos, no tengo bastantes... Por una razón que no entiendo mi padre no se ha bajado a buscarme, en vez de eso abre la ventanilla del conductor y tira algunos euros al suelo. Los cojo rápidamente y vuelvo a centrar mi atención en llamar a mi madre desde la cabina. Introduzco con prisa algunas monedas, marco atropelladamente. Veo como mi padre acelera de golpe y se va. Sostengo el auricular con fuerza, un tono... dos tonos... tres tonos... cuatro tonos... Cuelgo y vuelvo a marcar. Un tono, dos tonos... tres tonos... Está claro que algo no funciona, empiezo a ponerme muy muy neviosa. ¿Por qué mamá no lo coge? ¡Debería de cogerlo, es hora de estar en casa! Pruebo con su móvil, y luego a casa, y luego otra vez a su móvil, y otra vez a casa. ¡Joder, se me están acabando las monedas! ¿Qué coño pasa? Se me forma un nudo enorme en la garganta, dejo que el auricular se escurra de frustración por mi cuello... Me estoy rindiendo...
Miro el espacio vacío donde había estado estacionado el coche de mi padre hace un momento, delante hay un coche aparcado. Un momento... ¡Ese es mi coche! ¡Es el coche de mi madre! Me olvido de la cabina y me rebusco corriendo por si tengo las llaves. Al dar dos zancadas hacia mi coche se enciende un foco blanco y me paro en seco. Parece un proyector... La luz se vuelve rápidamente de color rojo, enfoca una ventana de un tercer o cuarto piso de un par de bloques más allá. Parpadea parpadea parpadea y ¡se va!
¡Mamá! Mamá debe estar allí. No entiendo nada... ¿Qué clase de trampa es esta?¿Qué quiere mi padre de mi?¿Qué es lo que tengo que hacer?¿Qué le ha hecho a mamá?
Me caigo al suelo con la cabeza gacha, curvo la espalda y me abrazo a mi misma para empezar a llorar. En la oscuridad alguien me arrastra con prisa pero con suavidad detrás de unos arbustos para que no nos vea nadie.
"Ven, tu madre está allí secuestrada"
"¿Seci?"
Ha debido de ver como salía con mi padre de la fiesta...
"¿Qué sabes tu de?"
Pero él no me deja terminar y pone su mano sobre mi frente. Empiezan a sucederse imagenes de color rojo horribles, HORRIBLES en mi cabeza. Mamá...
"Menos mal que has venido..."
"¡Vamos!" - Seci tira de mi mano para salir de nuestro escondite.
[madrugada del 14 de enero de 2010...]
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