28.1.10

Experiencia Nº 20

Estamos reunidos una mezcla de alumnos de mi colegio de primaria, del instituto y de la uni, pero NO vamos a empezar la cena sin Luis Casablanca.


Mientras esperamos rebusco entre mis cosas y me doy cuenta de que he olvidado el papel de foto en el laboratorio. Mierda, era de formato grande, el más caro que había. Me levanto de la mesa, salgo del comedor del restaurante y emprendo mi campaña en busca del papel fotográfico. Cruzo senderos y un bosque hasta llegar a lo que parece ser mi facultad, sólo que el edificio es antiguo y aristocrático. La puerta sigue abierta, menos mal. Entro y palpo entre las ampliadoras hasta que encuento mi bolsa con mis papeles y mis utensilios de alquimista de imágenes, no me puedo creer que siga todo aquí con la cantidad de amigos de lo ajeno que hay por el mundo...


En fin, con las mismas hago el camino inverso. Espero que no hayan empezado a cenar sin mi.


Cuando llego de nuevo a la sala de los comensales todavía no ha llegado Luis Casablanca así es que me pongo a charlar con Samuel, el amor de mi infancia. La última vez que le vi en persona era más feo, pero el Samuel con el que yo hablo está en su mejor etapa. Me deleita sobremanera mirarle.

Al fin llega en bicicleta el elemento cohesionador que nos faltaba y empezamos a comer.



[madrugada del 27 de enero de 2010]

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