Entro a un edificio en el cual me reciben con amabilidad, pero de repente surge una alerta por algo, es posible que sea un ataque terrorista. Aparezco en una de las plantas superiores con un hombre adulto y serio que me recuerda al profesor Skinner y una pandilla de niños. La situación me recuerda a una clase de primaria.
El pánico se extiende, y nosotros no podemos bajar por el temor terrorista, sin embargo tenemos las comunicaciones cortadas. El hombre adulto nos mete ideas asustadizas en la cabeza, y a pesar de que los niños piensan que sólo van a suceder cosas malas, yo no me dejo llevar por el fatalismo. Hablo con todos los niños para decirles que todo pasará, que es cuestión de tiempo que las cosas se arreglen, y poco a poco voy organizando una rebelión contra el hombre adulto. Al final, él tiene que abdicar y reconocer que quizá el ataque terrorista haya pasado y sea el momento de bajar. Bajamos, y en efecto todo ha vuelto a la normalidad.
Fuera me espera la prensa y todo el mundo me felicita. Después de eso me voy a unos bancos que hay a los laterales del edificio, y aparece María. Me dice que ha estado muy bien lo que he hecho, que nadie más se habría arriesgado y que ha sido muy valiente por mi parte. Nos abrazamos y cuando nos separamos me da un beso tierno, sentido y sincero.
(soñado el 8 de Enero del 2010)
(soñado el 8 de Enero del 2010)
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