En mi piso de granada he preparado una sorpresa para Juanito y Nati… una cómoda, esperpéntica, excéntrica y artística cabaña. Bueno, más bien una tienda de campaña que una cabaña, así como la que hacen en soñadores, llena de telas de colores que cuelgan con dibujos, cojines y gasas que se mezclan. Es el paraíso de la creación, nuestro lugar de confesiones y de inspiración, nuestra cueva, solo nuestra. ¡Hasta me dan ganas de vestirme de india, ponerme una pluma y girar a su alrededor gritando y cantando para festejarla y defenderla!
______________________________________________________________________
Toca clase de biología en una clase pequeña de un instituto cualquiera que está en cualquier parte. La luz del mediodía se filtra naranja por las ventanas y arranca destellos dorados del pelo del chico que se sienta a mi espalda. No sé como se llama, pero sé que es un completo idiota, repelente como él solo, engreído, sobrado de comodidades y de dinero, y encima se hace el correcto y el humilde, pero su gesto despreocupado y su altiva mirada delatan su intento de superioridad.
Sin remedio yo le observo al milímetro, su piel de miel, sus ojos claros flotando densos, la suavidad dorada de su flequillo que baila en cada gesto sin querer. Él me está hablando explicándome algo pero yo ni le escucho, mejor que se calle, calladito está más guapo.
“No te entiendo” le digo yo…
______________________________________________________________________
De alguna parte he salvado uno o dos huevos, que después de miles de calamidades, de estar al borde de la muerte en el borde de un puente, que después de recorrer los desagües de un pantano, que después de llegar a un lugar verde y seguro salió el sol y eclosionaron en dos preciosos seres de alas membranosas que volaron para siempre.
[soñado a la entrada del 4 de enero de 2010]
1 dejabus:
El último sueño es un poco en plan Daenerys Targaryen.
Publicar un comentario